La década igualada

Hace 10 años se sancionaba y promulgaba la Ley de Matrimonio Igualitario. Siendo buenos, podría decirse como el título lo indica, una «década igualada». Lo cierto es que aún está lejos la sociedad de consumar dicha igualdad.

Por supuesto es totalmente recordable y festejable esta fecha. Lograr la legabilidad del matrimonio igualitario no es para menos, pero no deja de ser una posibilidad para consumar a través de papeles los amores de cada uno. Pero lo que legitiman los papeles, aún no las personas, al menos muchas de ellas.

Una pandemia que afecta a todos por igual denota las grandes diferencias morales que se yuxtaponen a lo racial, la xenofobia. Imagíne usted si un pueblo cualquiera, de esos que irremediablemente tienen infierno grande, comunica el contagio de un homo o bisexual. ¡Que barbaridades se dirían!

Estas no van a ser mas que palabras, que por desgracia, ni si quiera trilladas aún comenzando la tercera década del milenio. Las nuevas generaciones, mucho más abiertas, conviviendo con la realidad, con estos derechos básicos y de sentido común si se quiere, que no afectan al resto y benefician a muchos, posiblemente tengan la posibilidad de dar un giro a esta ilógica realidad. O se ruega que así sea.

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